Arreglando el mundo (II)
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Programa del 20 de Agosto de 2016. Pipo, Eze, Duncan y Mario desde distintos puntos del mundo debatiendo sobre Bernie Sanders.
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Programa del 20 de Agosto de 2016. Pipo, Eze, Duncan y Mario desde distintos puntos del mundo debatiendo sobre Bernie Sanders.
Hace poco escuchaba en el programa de radio con más rating en la Argentina que Bernie Sanders era el Pino Solanas de Estados Unidos.
El tono despectivo que se usaba, o al menos, la alusión a lo quijotesco del personaje que conllevaba el tono del periodista, me sorprendió un poco, porque no había pensado que se lo tomaran tan en serio como para tener que denigrarlo.
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Me atraen las extrañas oscilaciones que tiene este mundo: de esas con las que aprendo en el consultorio. También de las grandes vibraciones, esas que leo en los grandes medios y que comento desde esta pequeña antena que es mi blog.
Y veo ahora como caen Dilma y el chavismo. Y veo como ganan Trump y los Brexit. Y veo que Hollande lucha incansablemente por romper derechos laborales casi centenarios en Francia y veo que en España hacen ruborizar al mismísimo generalísimo.
¿Qué es lo que hace que las trayectorias de la carrera del boxeador Carlos Monzón, la historia de Constantinopla o la difusión del tenedor en la sociedad sean tan parecidas?
¿Por qué la escritura, el telégrafo, la radio, la TV o Facebook tuvieron (de acuerdo al gráfico que se ve a la izquierda) un período A, otro B y finalmente otro C antes de empezar a caer en el olvido?
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Hablar de algo antes que exista o cuando ya es algo residual es bien complicado. Entonces poco podemos decir de una sociedad basada en algoritmos computacionales o de otra basada en la esclavitud.
Por ejemplo Esteban Echeverría hablaba de socialismo en Argentina antes que existiera el socialismo científico y antes de que la misma Argentina también existiera.
Pienso en por qué están estas paredes acá, alrededor del duchador. Y me respondo muchas cosas, pero la más importante es que los albañiles las hicieron.
Pienso por qué estuve leyendo ese libro de viajes de ese inglés de ese siglo XIX. Y me respondo que lo estuve leyendo porque en la imprenta crearon ese libro.
Pienso por qué no tenemos un tren digno entre las tres ciudades más importantes del país y me respondo que alguien no estaba ahí para hacerlo andar.
Hay unos objetos residuales en la ciudad de Deir el-Medina. La ciudad que escarbaron los arqueólogos en la arena seca del desierto egipcio.
Pedazos de piedra caliza donde los que podían escribían sus cotidianidades, tales como cantidades de grano, ganado, harina o vino que les debían, recriminaciones de esposas a sus maridos, parodias de las habituales escenas de las élites y hasta fórmulas matemáticas, gráficos de cirugías o planos de tumbas. Ahora esas mismas cosas se escriben en las pantallas de los celulares.