Las jaulas de hierro

Para cuando en pleno verano de 1920 Max Weber murió súbitamente de gripe española su segunda edición de «La ética protestante» tenía más aclaraciones al pie que el texto original.
Así fue. Es que su temperamento melancólico y disconforme lo llevaba a oscilar entre abandonar una y otra vez la tarea reflexiva a responder cada crítica tan exhaustiva y densamente como pudiera.
[Read more…]



