Socialismo creativo (VI)

Un amigo suele decirme que es verdad que hay desigualdad en el mundo.
Él prefiere tomarlo como una anomalía que podemos ignorar, no deberíamos preocuparnos por la riqueza de unos pocos.
[Read more…]
Un amigo suele decirme que es verdad que hay desigualdad en el mundo.
Él prefiere tomarlo como una anomalía que podemos ignorar, no deberíamos preocuparnos por la riqueza de unos pocos.
[Read more…]
En este posteo hablaremos de una pequeña trampa del capitalismo y qué puede decir el socialismo al respecto.
Sabemos que Carlos Marx ideó un sistema capaz de describir muy finamente la economía política de su época. La mala noticia es que dejó pocas pistas de cómo creía él que había que intervenir en la vida social.
[Read more…]
Una película de Orson Welles arranca de un modo intrigante: el personaje se despierta rodeado de policías e inmediatamente se le inicia un proceso judicial del que nadie sabe de que se trata, ni él, ni el juez, ni los abogados. Sin embargo el proceso continúa, hasta el fin.
Entremos de lleno en el asunto que nos convoca. ¿Puede el socialismo ser creativo? Si fuera así, donde se origina esta creatividad, cómo circula, como se plasma en huellas en la realidad social?
En Occidente la creatividad goza de muy buena prensa y suele ser además una cualidad buscada. Si, pero quizás esto tenga algo engañoso.
Desde el sentido común tendemos a ver a la creatividad como un arrebatamiento individual, como resultado de la lucha interna y personal que logra conectar cosas que estaban ahí y los demás no veían.
¿Pero es así?
Sin duda el socialismo se ofrece como una instancia superadora al capitalismo. Pero digamos las cosas como son: las experiencias autodenominadas socialistas han terminado muchas veces en desastres, y eso en buena medida porque fueron coptadas por liderazgos perversos como el stalinismo, un cuco que aún nos sacuden apenas pueden.
Y por otro lado hay que decir que el capitalismo exhibe logros inmensos, nada más haber sacado de la indigencia a miles de millones de personas. El éxito del capitalismo se basa en su habilidad de hacer las cosas bien, al menos en términos de producto final, es decir, luego del proceso de su producción.
[Read more…]
Hola amigos. Iniciamos acá una serie de podcast en los que vamos a tratar de pensar juntos sobre el socialismo creativo. Ya hablar de socialismo es complejo: dos siglos de resignificaciones y discusiones todavía no saldadas han ido llevando la polisemia de la palabra socialismo a un punto en el que muchos prefieren usar otras.
El problema es que la palabra socialismo es perfecta, de lo que se trata es de delinearla correctamente. Pero veamos con un poco de detalle el núcleo del asunto. [Read more…]
En 1927 Estados Unidos parecía navegar sin problemas. Por ejemplo la industria automotriz funcionaba a pleno, aun con 30.000 muertos por accidentes al año y un 30% de autos sin vender, que se acumulan como chatarra.
Wall Street estaba auge, aunque una inundación del Mississippi, que dejaba 1000 muertos por improvisación de los capitalistas, provocaba una de las primeras migraciones internas, una de las tantas que retratará The Grapes of Wrath. Señales había de que algo no andaba bien.
Jean-Paul Sartre experimentó con mescalina en París en 1935 y descubrió que distorsionaba su percepción visual: no solo por unas horas, sino durante semanas.
Decía que las casas parecían tener «caras de lágrimas», que los relojes parecían búhos y que cangrejos y pulpos lo seguían por las habitaciones de su departamento.
Años después Maurice Merleau-Ponty diría que «la alucinación es el problema de cualquier teoría materialista de la conciencia» e, inaugurando la fenomenología francesa, abrió la discusión sobre los efectos psicodélicos de la mescalina en la fenomenología de la percepción.
Alemania desarrolló las herramientas químicas que permitieron la segunda revolución industrial y gracias a eso Arthur Heffter a fines del siglo XIX aisló por primera vez el principio activo del peyote, cactus del que se obtiene hoy la mescalina.
La mescalina era clave en los rituales chamanísticos de muchas tribus centroamericanas: inducía alucinaciones visuales que funcionaban como patrones en los que se alojaba el futuro por adivinar, ya sea respecto a lugares de cacería, mejores sitios de enfrentamiento con enemigos o simplemente para sostener al líder del momento.
En la Grecia antigua aquellos vecinos que querían conocer su porvenir visitaban a las pitonisas, mujeres que vivían bajo los efectos de la intoxicación con metano y etileno lo que les permitían alucinar. Digamos ver el futuro.
Como los mensajes de las pitonisas eran complicados los sacerdotes de los templos hacían de traductores (y cajeros del peaje a ese conocimiento).